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El movimiento espasmódico de la noche

Alguien dijo una vez
la infancia que se escapa en cada grieta
de la casa ayer
fuimos adolescentes
hoy me levanto miro en el espejo
recuerdo con nostalgia
un niño tan feliz
las niñas se suceden
silban la dicha de la tarde roja
pisotean frágilmente
las babas de mi noche
ya sé cuál es mi hogar entre vosotras
el viejo desdentado
que vaga inútilmente en la galaxia
y orina en el dolor de su esqueleto
los días que terminan
como un rastro de gnomos por el bosque

 

La lluvia de los días

esperaba expresar de alguna forma
los asuntos que vienen
escribir las palabras
justas
pero
a veces los poemas nos escriben
a nosotros
lamento si te hieren

Melquíades

Parque-del-Retiro

Melquíades no podía sostenerse en pie. La melopea le obligaba a caminar a las cuatro patas, olisqueando entre las ruedas de los automóviles aparcados en la acera de la calle de Velázquez. Encontró una que parecía la adecuada y entonces se revolvió en sí mismo y levantó la pierna izquierda con intención de mingitar sobre ella mientras la orina le resbalaba por el muslo de la pierna derecha. Después de la micción, continuó hacia la calle de Alcalá para cruzarla, bajar hasta la puerta y entra al Parque del Buen Retiro.
Apenas comenzaba a anochecer y una rebelde brisa agitaba levemente el follaje de los árboles erguidos a ambas orillas del paseo principal. La gente caminaba despacio en dirección contraria a la de Melquíades que se acercaba hacia el estanque. Pero, antes de llegar, vio frente a él a una niña de pie en el centro del paseo que lloraba. Recordó, entonces, aquella historia que tantas veces había leído de plumas ajenas a los interesados.
En el parque de Steglitz, en Berlín, una niña lloraba desconsoladamente. Entonces Kafka se acercó a ella y la preguntó por qué lloraba. La niña contestó que había perdido a su muñeca. Esto provocó tal ternura en Kafka que durante algunos meses fue a ese parque para ver a aquella niña y entregarle cada día una cartita firmada por su muñeca.
Melquíades sintió de pronto un frío extraño y una soledad absoluta. Se aproximó a la niña. La olisqueó como si de una rueda de automóvil se tratase y se irguió sobre las piernas para prestarla su mano izquierda y acompañarla hasta uno de los bancos que se extienden a lo largo del paseo.
Se sentaron y Melquíades le ofreció un cigarrillo negro. La niña lo cogió y lo encendió con un fósforo que guardaba en el calcetín de su pierna derecha. Melquíades prendió otro cigarrillo con el mismo fósforo.
– ¿Qué edad tienes? – preguntó Melquíades.
Los dos miraban hacia el horizonte. Más allá de los primeros árboles, tras la hierba y los matorrales que se agitaban por la brisa. La tarde se oscurecía. Y el cielo estaba nublado y blanco.
– Diez años – contestó la niña con voz pequeña y aflautada. Vestía una camisa de color azul, unos pantalones cortos también azules y unos zapatos grandes y feos tintados de marrón. Su cara era redonda, con los pómulos sobresalientes y sonrojados. Los ojos grandes, vivos y oscuros. Y el cabello largo, encrespado y también oscuro.
Tras dos largas bocanadas, Melquíades se acodó en las rodillas, se tapó la cara con las manos y preguntó de nuevo: – ¿Por qué lloras?
Sabía que era probable que la niña no contestara. Pero si lo hiciera tendría que responder que había perdido a su muñeca. No, que su muñeca la había abandonado, que la había dejado sola y no tenía a nadie. Que casi no veía a su familia, que no tenía amigos, que su muñeca era su única amiga y ella también la había abandonado. Todo esto con timidez, sí, una timidez total. Era una niña terrible, una niña frágil, indefensa.
La niña se secó las lágrimas. Tiró el cigarrillo a la tierra y lo machacó hasta desliarlo. Giró su cuerpo hacia el de Melquíades y contestó: – ¿Usted no llora nunca? En fin, ya me dirá. ¿Quiere saber por qué lloro? No ha escuchado las noticias verdad. Pues lloro porque – giró de nuevo el cuerpo dando la espalda a Melquíades, suspiró y gimoteó tapándose los ojos y al pronunciar esta última palabra con vehemencia explotó en llanto otra vez.
Melquíades se lanzó al suelo. Caminó por el paseo olisqueando los árboles y, en el que creyó más indicado, alzó su pierna izquierda y orinó sobre el muslo de su pierna derecha. Cubrió la base del árbol con algo de tierra y se marchó por el paseo hacia la calle de Alcalá.
La niña giró su cuerpo bruscamente. Melquíades ya no estaba allí. Se secó las lágrimas. Cogió un cigarrillo negro y un fósforo del calcetín de su pierna. Cruzó las piernas y del bolsillo de la camisa sacó un transistor, se lo pegó a la oreja derecha y lo encendió.

Planilandia, el video de Vigalondo para los Lori

Lori Palinilandia

Nunca he ocultado mi debilidad por Lori Meyers. Una banda con vocación mainstream desde sus inicios y que, honestamente, no han engañado a nadie.
Desde luego, la campaña de publicidad les ha valido la pena. Por los resultados. Meses de marketing e intriga, de adelantos minimalistas, de carteles en la calle desde los que podías descargar las canciones de ‘Impronta’ mediante una aplicación, de encuestas en Facebook para elegir por votación popular la canción para el primer video del LP (así les ha ido). Y entrevista en El País Semanal incluida! Imagino, insisto, que todo esto les habrá valido la pena a una banda con vocación mainstream (documental Independientes?). Tanto como para que el director mainstream les haga un videoclip y, así, ser lo máááaas!!!!

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‘Impronta’ supone seguir por el camino que marcaron con ‘Cuando el destino nos alcance’ (qué gran camino!). Pero también con ‘Alta fidelidad’, ‘Tokio ya no nos quiere’, ‘Viaje de estudios’, ‘Ham´a´cuckoo’, ‘Luces de neón’. Joder, tras ‘Hostal Pimodan’ iban a ser los nuevos Los Planetas, que decía algún avispadillo.
‘Impronta’ me suena a Supertramp. A The Cure.
Son hipnóticamente bailables. Como ahora son todos?

‘El tiempo pasará’ es el temazo. Funky. Un puto hit!
El resto discurre por los senderos ya conocidos. Con baladas de mechero en mano como ‘Impronta’, ‘Deshielo’ o ‘Tengo un plan’ (qué me encanta!).
Y con letras bellísimas y actuales, algo forzadas a veces (sello de identidad Lori).
Y es que, durante semanas, ‘Bromas privadas en lugares públicos’ de los Hazte Lapón e ‘Impronta’ de los Lori han retumbado en mi cabeza diariamente hasta producirme un ictus .
Sí. Tengo el vinilo del último de los Lori. Me sé todas las canciones. Y voy a darlo todo el Día de la Música 2013 con La Loca.Con los Lori
Pero es que ahora se descuelgan con video. Dirigido por Nacho Vigalondo (ey!). Y protagonizado por Bárbara Goenaga (bellísima siempre) e Ignatius Farray (por qué??? es el que hace de etiqueta del Jägermeister. mirad los cuernos en el video. lo sé de buena tinta)
Francamente, a pesar de los gintronics que llevo (oiga! 3 pavos en El Palentino way of life!), no salgo de mi asombro.
El video es una chufla. Una chusta. Huele a tomadura de pelo. Incongruente. Idiota. Mediocre. Ni siquiera sirve para lucir al grupo. O a los protas. Es como si Vigalondo quisiera deshacerse de las peores tomas y secuencias de una peli que hubiese rodado. Y para colmo coge y va y le enchufa el ‘Planilandia’! Sin coherencia. Sin sensatez. Sin decoro.
Espero poder verlo sin estar al borde del coma etílico. Pero es que entonces quizá lo entendería. Y entonces sería la pescadilla que se muerde la cola. Y de nuevo al coma etílico. O al delirium tremens.
Coño, podría haberlo dirigido Isabel Coixet. Al menos nos cortaríamos las venas.

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‘El amor es subnormal profundo’

Hazte-Lapón-Bromas-privadas-en-lugares-públicos

‘El amor es subnormal profundo’.
Enorme!?
No?
‘pues mira qué bien’.
Pues eso dicen los Hazte Lapón en ‘Rómpase en caso de incendio’. Podríamos hablar de una balada cósmicacómicangustiosa propia de nuestros días. Undécimo corte de su LP ‘Bromas Privadas en Lugares Públicos’.

Hazte Lapón
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Como dice La Loca, soy un puto hipster de mierdi que, además, se toma su tiempo para escribir las reseñas. Pero esto último ya lo sabéis.
Deglutir, asimilar y sentirte cerca de un disco no es fácil. Pero esta vez me voy a dejar de gilipolleces. ‘Bromas Privadas en Lugares Públicos’ es el puto disco.
Desde ‘Carne tártara’ a ‘Encantadora’, desde ‘I. Un caso de Curación de Hipnosis’ hasta ‘IV. Más allá del Principio del Placer’ (original deconstrucción del LP), el camino ha sido bastante sencillo. Es la banda sonora de una vida. La tuya y la mía. Porque no, no pienses en sex drugs & rock&roll. O también. Pero antes mejor mírate tu propia basura de ombligo.
Es la banda sonora decadente más intensa que pueda realizar hoy día el underground patrio.
Hazte Lapón demuestran una vez más, tras su ‘El Baile de la medusa’ o ‘Bucles’ (os acordáis de aquel ‘Sara perche ti amo’?), que son partícipes de la cultura actual (contracultura actual), de lo que se mueve en las cañerías suburbanas, de la contemporaneidad. De hecho no ha sido difícil verlos por las salas de Madrid o por el Primavera Club.
Y dan voz a una generación. O mejor decir a un universo, tan personal como a la vez colectivo, al que, además, ponen melodía y metáfora.
Las referencias a lo sincrónico y coetáneo se suceden en una concatenación de imágenes de finísima ironía. A veces incluso gruesa.
Debajo de todo ese ruido, de toda esa urbanidad, hay unas guitarras, unos teclados, unas melodías que sin proponérselo rozan la epicidad, la nostalgia, la mayor melancolía (‘Torpeza psicomotriz’). Y unas letras congruentemente encadenadas. Cómicas, sí. Pero originales. Con doblez. Con mala hostia. Con los dientes en la yugular. Con el corazón en la garganta. Con el lirismo propio de la propia poesía. Poesías rotas y enfatizadas por ese hilillo de voz tan singular, natural y azaroso.
Y en directo, por esos movimientos espasmódicos a lo Ian Curtis.
Y es que eso son Hazte Lapón, poesía del siglo XXI. Eclécticos. Agudos. Putas melodías ahogadas. Pop chisposo, chisporroteante y, por qué no, achispado.


‘Siempre fui el último’ es hit. Fresco, de melodía brillante, batería machaconamente chispeante. Y letra mía? Tuya? Ey, que todos hemos estado ahí. La metáfora es tremenda.
Hay algo más triste que ‘Torpeza psicomotriz’? Piensa en tus 11 años. El patio del colegio o el callejón de al lado de casa. Y el balón no es tuyo! Y ahora piensa en tus 30 palos. Tampoco te elijen no?
‘Sólido’. Joder. No es nada fácil rimar en esdrújulo y ladrar a la vez.
O la bellísima ‘Un juego de niños’. Directa a la mandíbula.
Y vaaaya con ‘Memoria boomerang’, a que sí Loca?
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No, no son postureo. Te los puedes creer o no. Pero si naciste a principio de los 80’ y no te gustan los Hazte Lapón, lo siento, pero eres un analfabeto.
Bailarás. Gritarás. Ladrarás. Quizá también desees cortarte las venas. Pero permanecerás en sintonía sin sentirte indiferente.

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* Sorry Loca. Es que en spainerds sólo hablamos de lo que nos mola.
De lo que no hablamos o no lo conocemos o nos gusta tanto como para ignorarlo.

Sr Chinarro – Más grande que Barcelona

Sr Chinarro y ‘ Más grande que Barcelona‘. Incluida en ‘Enhorabuena a los cuatro‘.

Dinastía Escorpio

Escucha aquí ‘Dinastía Escorpio’, el gran disco de Él Mató A Un Policía Motorizado

Nacho Vegas – El hombre que casi conoció a Michi Panero

En @spainerds nos vamos a dormir. Y nos vamos con uno de nuestros alter egos. Que se lo digan a @Estancousqui Nacho Vegas y ‘El hombre que casi conoció a Michi Panero‘.El Desencanto, uno de los mejores filmes patrios. Mañana más. Nuevos colaboradores y una sorpresa en forma de monográfico. Permanezcan en sintonía! Besitos! Felices Madrugadas!

El hombre invisible

Quizá debo asumir
que escribo tu pasado cada noche
que soy en tu recuerdo
como es la ausencia mía en tu memoria
un cúmulo de títeres que danzan
desnudos del aplauso de los niños
así es mi vida triste y pequeñita
mi vida que me arrastra en el diluvio
me agota me atormenta me deshace
mi vida que vulnera a los espíritus
también a las perífrasis del juego
y soy en este tiempo para nadie
aquel hombre invisible como siempre

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